Amor de Rojo
Llegue a hospitalizarme de urgencia con un terror indescriptible... mi corazón latía rápido y el miedo, que trataba de disimular, me consumía por dentro.
Cada día que pasaba el panorama era mas desalentador y finalmente al tercer día de estar hospitalizada, la cesárea de urgencia era la única alternativa posible... en ese momento dar a luz a un bebé de solo 28 semanas de gestación traía consigo un riesgo altísimo... pero a pesar de todo lo que se puedan imaginar el nacimiento de Simón fue un momento mágico, lleno de paz y de amor!! Mi hijo solo peso 900 gramos y midió 33 cm., pero era un guerrero en ganarle a la vida... incluso les puedo contar que sacó ni más ni menos que un apgar de 9!!
Desde ese momento comenzó un largo camino de recuperación, recuerdo cuando llegue a la UCI de Neonatología aún adolorida con la cesárea y llena de miedo de lo que podría suceder con mi pequeño, ahí estaba yo frente a una gran incubadora contemplando anonadada a mi hijo, sin poder tenerlo como una madre normal! un sentimiento de impotencia y desolación me embargo.
De repente una voz cálida y cercana me habló, era la matrona a cargo de mi hijo quien sin ni siquiera pensarlo me permitió tocarlo y tenerlo en mi pecho!!! Esa fue la primera vez que pude tenerlo en mis brazos y tocarlos... tiritaba para no desconectar nada, pero las matronas de la UCI me contuvieron, orientaron y apoyaron, para mi eran, son y serán los Ángeles más cercanos a la tierra que he conocido.

Las maravillosas profesionales que me acompañaron en esos largos dos meses de permanencia en la UCI fueron un pilar fundamental en los momentos difíciles, una contención cuando los ánimos decaían, una sonrisa cuando habían avances y un aliciente cuando no sabíamos que hacer. Cuidaban a mi hijo como si fuera su propio hijo, alimentándolo, limpiándolo, monitorenado cada unos de sus movimiento, pero por sobre todo amándolo!!!
Si ustedes me preguntan a mi ¿porque Simón y sus amigos se recuperaron tan bien y tan rápido? La respuesta la tengo!! Es por el infinito amor, esmero y profesionalismo que recibió de parte de las maravillosas matronas y profesionales que tuvimos la bendición de conocer! Para mi en ese momento de mi vida se convirtieron en mi familia, dispuestas las 24 horas los 7 días de la semana de acompañarnos en esta gran aventura que se convirtió la UCI Neonatal!
Aprovecho la oportunidad de agradecer a estas bellas profesionales cada palabra de aliento, contención, apoyo, cuidado, amor, lagrimas y risas!! Siempre recordaré cuando salvaron la vida de mi hijo y la mía!

Eternamente agradecidos Gemita & Simon
por Gemita Quilodrán Molina

